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Alimentación gestaciónLa gestación es un periodo de gran relevancia nutricional en el que la mujer debe atender sus necesidades nutricionales, las del feto y las necesarias para la formación de los nuevos tejidos maternos implicados en el mantenimiento del feto (placenta, útero, etc.).

Cambios fisiológicos durante la gestación.

La mujer embarazada sufre los siguientes cambios fisiológicos para permitir el desarrollo y crecimiento del feto:

  • Cambios en los genitales: El útero aumenta de peso desde unos 70 g hasta 1000 g y de capacidad desde 10 ml hasta unos 5000 ml.
  • Cambios en las mamas: Se produce un aumento del tejido glandular y las mamas aumentan de tamaño.
  • Cambios cardiovasculares: Se producen modificaciones para incrementar el flujo de oxigeno y nutrientes al feto, aumentando el volumen de sangre, el volumen del corazón y la frecuencia cardiaca.
  • Cambios respiratorios: Aumenta el volumen respiratorio para favorecer la transferencia de oxigeno entre la madre y el feto.
  • Cambios digestivos: Disminuye la motilidad intestinal y el tono muscular del esófago por lo que puede aparecer reflujo gastroesofágico y estreñimiento gestacional.
  • Cambios en el sistema urinario: Se incrementa el filtrado renal en un 50%, facilitando la eliminación de los desechos de la madre y el feto.
  • Cambios hormonales: Aumenta el nivel de prolactina, de cortisol, de aldosterona y de insulina. A partir de la semana 20 de embarazo, también aumenta el nivel de glucagón.
  • Otros cambios de la gestante: Se ganan entre 10 y 12,5 kg, repartidos entre el feto, la placenta y el líquido amniótico, aumenta la sed y el hambre, aumenta el metabolismo basal, puede alterarse la tolerancia a la glucosa (manifestándose diabetes gestacional), aparecen vómitos y nauseas debido a los cambios metabólicos y cambia el sentido del gusto y olfato por lo que se producen cambios en las preferencias de alimentos y antojos.

Nutrición en la gestación

Durante la gestación se incrementan los requerimientos energéticos debido al aumento del gasto metabólico basal y los requerimientos de nutrientes debido a  las diversas funciones que cada nutriente cumple  en el crecimiento y desarrollo de los diversos tejidos. Las carencias nutricionales antes de la gestación y durante la misma pueden afectar negativamente tanto a la salud de la madre como a la del feto (Ej: la carencia de acido fólico durante las primeras semanas de gestación incrementa el riesgo de aparición de espina bífida). Por otro lado, es conveniente que la madre se mantenga en un peso adecuado antes de la gestación ya que la gestante obesa presenta mayor riesgo de padecer hipertensión, diabetes gestacional, parto prematuro y de sufrir una cesárea.

Energía: Los requerimientos energéticos diarios aumentan entre 250 y 300 Kcal (estas Kcal deben ser aportadas principalmente por leche y derivados lácteos) debido a la formación de nuevos tejidos corporales, al crecimiento del útero, la placenta y el feto, y al aumento del esfuerzo cardiaco materno. En la primera fase de la gestación las necesidades de energía del feto y la madre son reducidas y la energía se utiliza para la acumulación de reservas de grasa, mientras que en la segunda fase las reservas de grasa comienzan a movilizarse para aportar la energía necesaria para el crecimiento del feto.

Hidratos de carbono: Los hidratos de carbono deben suponer entre el 45 y 60 % de las calorías totales, (principalmente hidratos de carbono complejos). Se recomienda elevar el consumo de fibra a 28 g por día.

Proteínas: Se aconseja una ingesta adicional de proteínas respecto a la población general de 1g/día en el primer trimestre de gestación, 9 g/día en el segundo trimestre y 28 g/día en el tercer trimestre (es aconsejable que estas proteínas sean de alto valor biológico).

Lípidos: Los lípidos deben suponer entre el 20 y 35% de las calorías totales. Es importante una ingesta suficiente de ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico, el ácido araquidónico, el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docohexanoico (DHA) para un correcto desarrollo de la placenta y el feto.

Vitaminas y minerales: Los requerimientos de micronutrientes se suelen cubrir con una dieta equilibrada, aunque hay que prestar especial atención a los siguientes:

  • Hierro: Se requiere un aporte extra de 0,9 mg/día, ya que este mineral está implicado en el aumento de los tejidos de la madre y el feto y en la formación de los depósitos hepáticos fetales de hierro.
  • Calcio: Se requiere un aporte extra en el tercer trimestre de 200-250 mg/día para el crecimiento óseo del feto.
  • Yodo: Se debe evitar el déficit ya que puede provocar daños en el sistema nervioso fetal.
  • Vitaminas hidrosolubles: Los requerimientos de la mayoría de estas vitaminas están aumentados, teniendo especial relevancia el ácido fólico (se debe incrementar su ingesta en 400 μg/día para evitar malformaciones en el feto)  y la vitamina B6.

Bibliografía:

  • Asociación de dietistas de Extremadura (ADIEX) www.adiex.org
  • Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO). www.fao.org
  • Proyecto Henufood (Health and Nutrition from Food) www.henufood.com

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