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La civilización romana, que empezó con la fundación de Roma en el siglo VI a.c. y duró hasta la caída del imperio romano de Occidente en el 476 d.c., llegó a abarcar gran parte de Europa, del norte de África y de Oriente Medio y sirvió como base a la cultura occidental.

Alimentos

Los romanos tuvieron una amplia variedad de alimentos, ya que introdujeron en su alimentación productos de todas las zonas de su imperio. Los alimentos consumidos por los romanos se pueden clasificar en los siguientes grupos:

  • Cereales: Eran el alimento básico de la dieta romana y con ellos se elaboraba la harina para hacer gachas y pan. Los romanos aprendieron a hacer pan sobre el siglo II a.c. por el contacto con la cultura griega y lo fabricaron de diversos cereales (trigo, centeno, mijo, cebada, etc.), con o sin sal, ácimo o fermentado y con productos añadidos (pasas, sésamo, frutos secos, etc.).
  • Legumbres: Las legumbres eran alimentos populares que consumía sobretodo la gente humilde. Las legumbres más utilizadas fueron las habas (había diversos tipos de habas que se consumían tanto frescas como secas), los garbanzos, las lentejas y los guisantes.
  • Verduras: Los romanos consumían gran variedad de verduras y hortalizas tanto silvestres como cultivadas. Las principales fueron el ajo, el puerro, el nabo, la zanahoria, el rábano, las acelgas, las coles, las lechugas, la calabaza, el brócoli, el cardo y las setas.
  • Carnes: Los romanos consumían gran variedad de carnes que se pueden clasificar en:
    • Animales de granja: Consumían carne de vaca, cerdo, cordero y oveja, sobre todo en los días festivos en los que tenía lugar algún sacrificio.
    • Aves de corral y pájaros salvajes: Eran muy consumidos los patos, los pollos, los pavos reales, las grullas, los faisanes, las perdices, las codornices y los avestruces.
    • Caza: La caza era una actividad importante, por lo que también consumían jabalíes, ciervos, gamos, conejos y liebres.
    • Derivados cárnicos: Los romanos elaboraban y consumían derivados cárnicos como salchichas, butifarras, y otros embutidos ahumados, cocidos o secos.
    • Caracoles: Tenían granjas de estos moluscos y los consumían frecuentemente.
  • Huevos: Los huevos eran muy importantes en la dieta romana ya que se consumían cocidos, fritos, pasados por agua o en tortilla y se utilizaban para la elaboración de salsas, pasteles y platos preparados.
  • Quesos: Los romanos elaboraban gran variedad de quesos con leche de vaca, oveja, cabra o camella que podían estar aromatizados con hierbas y tener diferentes sabores (al ajo, a la pimienta, etc.).
  • Pescados y mariscos: Los pescados más apreciados por los romanos eran la anguila, la dorada, el lenguado, la lubina, la morena, el rodaballo, la sardina, el boquerón y el atún. Entre los mariscos, los más apreciados eran el langostino, la gamba, la almeja, el mejillón, el erizo de mar, el calamar, el pulpo y la sepia.
  • Frutas: Los romanos comían mucha fruta, especialmente al final de la comida. Las frutas más conocidas eran los albaricoques, las cerezas, los membrillos, los higos, los limones, las granadas, los melones, las moras, las manzanas, las peras, los melocotones, las ciruelas, las sandías y las uvas.
  • Frutos secos: Los frutos secos más consumidos eran los piñones, las almendras, las avellanas, las castañas y las nueces.
  • Dulces: Los dulces eran muy apreciados por los romanos, que los consumían entre horas o al final de las comidas. Los dulces más consumidos eran los pasteles, las cocas, los buñuelos, las galletas y los pudines.
  • Condimentos: Los romanos utilizaban el aceite de oliva tanto para cocinar como para condimentar los platos. Otros condimentos muy utilizados eran el garum (líquido obtenido a partir del la maceración del pescado o sus vísceras en sal), el vinagre de vino, la miel, las especias (pimienta, comino, azafrán, mostaza, jengibre, sésamo, cardamomo, etc.) y las hierbas aromáticas.
  • Bebidas alcohólicas: El vino era la bebida alcohólica más consumida (solo lo consumían los hombres y, normalmente, mezclado con agua caliente o fría).

Distribución de las comidas y diferencias entre la alimentación de los ricos y de los pobres

Los romanos hacían tres comidas al día: la primera era el almuerzo (justo al levantarse), la segunda era la comida (a media mañana) y la tercera y principal era la cena (cuando acababa la jornada laboral hacia las tres o cuatro de la tarde).

El almuerzo de los ricos consistía en una comida ligera como pan con queso y olivas o pan untado con vino o con miel. La comida también era ligera y consistía en carne fría, frutas, o gachas de trigo y vino. La cena de los ricos estaba compuesta por tres platos: el “gustativo” que incluía  entrantes fríos como huevos, ensaladas, aceitunas, almejas, caracoles, ostras o verduras, la “cena” propiamente dicha donde se comían platos calientes de carne o pescado y las “secundae” donde se servían postres a base de frutas secas, quesos y pasteles.

Los pobres se solían conformar con un vaso de agua y pan con ajo en el almuerzo, una comida fría y frugal compuesta por frutas o gachas y una cena algo mayor que incluía legumbres y derivados cárnicos como la panceta o las salchichas cocidas (los pobres incluían en su dieta pocas verduras y poca carne o pescado fresco).

Bibliografía:

  • Flandrin, J.L. y Montanari, M. 2004. Historia de la alimentación
  • Salas Salvadó, J., García Lorda, P. y Sánchez Ripollés, J. M. 2005. La alimentación y la nutrición a través de la historia.

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