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SalMagnesio

El magnesio es un mineral que se encuentra ampliamente distribuido en el organismo (el 60% se encuentra formando parte de los huesos y el 40% restante está en los tejidos blandos, principalmente en el tejido muscular).

La principal función del magnesio en el organismo es la formación de la estructura de los huesos y los dientes, pero también participa en el metabolismo energético, en la contracción muscular y en la transmisión del impulso nervioso.

Las principales fuentes alimentarias de magnesio son las legumbres, las verduras de hoja verde, los frutos secos, los cereales, la levadura de cerveza y el chocolate. Es recomendable consumir 200-400 mg/día de magnesio, aunque hay que tener en cuenta que tan solo se absorbe el 45% del total ingerido, siendo el 55% estante eliminado por las heces.

El déficit de magnesio se suele ver en personas alcohólicas, en personas con vómitos frecuentes o diarreas y en pacientes con cirrosis hepática o enfermedades renales. Los principales síntomas de la carencia de magnesio son debilidad muscular, fatiga, confusión mental, vértigos, alucinaciones, convulsiones y alteraciones cardiacas.

Azufre

El azufre es un mineral importante en el organismo ya que es un constituyente de los aminoácidos metionina y cisteína y por lo tanto forma parte de muchas proteínas como la queratina que se encuentra en el pelo y las uñas y la condroitina que se encuentra en los huesos y los cartílagos. Otras funciones del azufre en el cuerpo humano son intervenir en la coagulación sanguínea y en el metabolismo de las grasas y los hidratos de carbono y formar parte de las vitaminas del grupo B y de algunas hormonas.

Las principales fuentes alimentarias de azufre son los alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado, los huevos y los lácteos, además de algunas verduras como las coles, el ajo o la cebolla. El déficit de azufre puede producir retraso en el crecimiento.

Sodio

El sodio es un mineral cuyas principales funciones en el cuerpo humano son regular la presión osmótica, la tensión arterial y el volumen sanguíneo y participar en los procesos de contracción muscular y de transmisión del impulso nervioso.

La principal fuente alimentaria de sodio es la sal de mesa, aunque el sodio está presente de manera natural en casi todos los alimentos (leche, conservas, embutido, marisco, agua potable, etc.). Con el sodio presente en los alimentos de manera natural sería suficiente para cubrir las ingestas recomendadas que están fijadas en 500 mg/día pero  la mayoría de la población toma más sal en la dieta de la que debería al añadir sal a las comidas.

El déficit de sodio puede producir debilidad, confusión mental o calambres musculares, pero es mucho más habitual que los problemas con el sodio se den por un consumo excesivo, que puede provocar hipertensión arterial y retención de líquidos (grave en personas con enfermedades cardiovasculares o renales).

Potasio

El potasio es un macromineral implicado en el mantenimiento del equilibrio osmótico, en la síntesis de proteínas, en el control de la actividad eléctrica del corazón, en el control del equilibrio ácido- base, en el metabolismo de los hidratos de carbono y en el desarrollo muscular.

Se recomienda consumir entre 2 y 6 g/día de potasio. Las principales fuentes alimentarias son las frutas (plátano, kiwi, melón, naranja, pomelo, mandarina, etc.), los cereales integrales, las legumbres, la carne, el pescado y los lácteos.

La carencia de potasio puede provocar debilidad muscular, taquicardias, falta de apetito, vómitos y diarreas y suele ser debida a una alimentación desequilibrada como consecuencia del seguimiento erróneo de dietas muy estrictas.

Cloro

El cloro es un mineral que participa en el proceso de la digestión (forma parte de los jugos gástricos del estómago) y participa en la regulación de la presión  osmótica. Se recomienda consumir 1,7/5 g/día de cloro,  siendo las principales fuentes alimentarias la sal de mesa  el agua clorada, el marisco y la leche. El déficit de cloro puede producir pérdida de apetito, mientras que el exceso puede producir retención de líquidos y alteraciones neuromusculares.

Bibliografía:

  • Gil Hernández, A. 2004. Tratado de nutrición Tomo 1: Bases fisiológicas y bioquímicas de la nutrición.
  • Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO). www.fao.org
  • Proyecto Henufood (Health and Nutrition from Food) www.henufood.com
  • Ross, A.C., Caballero, B, Cousins, R.J., Tucker, K.L y Ziegler, T.R. 2014. Nutrición en la salud y la enfermedad.

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