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Los alimentos funcionales son aquellos que además de aportar nutrientes, poseen un efecto be­neficioso sobre una o varias funciones en el organismo, de manera que proporcionan un mejor estado de salud y bienestar y reducen los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades.

Es importante destacar que los alimentos funcionales deben cumplir las siguientes condiciones generales:

  • Deben seguir siendo alimentos que se puedan integrar en una dieta normal (por lo que no se consumirán en forma de píldoras, cápsulas, polvos, etc.).
  • Deben demostrar sus resultados en cantidades que puedan ser normalmente consumi­das en la dieta formando parte de un patrón normal de alimentación.
  • Sus propiedades sobre la salud deben estar demostradas con una sólida base científica.
  • Los componentes alimentarios responsables de sus efectos fisiológicos deben estar identificados y cuantificados por los métodos analíticos disponibles.
  • Los componentes alimentarios responsables de sus efectos fisiológicos tienen que haber sido evaluados en humanos en relación con su absorción, distribución, metabolismo, excreción y mecanismos de acción.
  • Deben ser efectivos en todos los miembros de la población o en un grupo de la misma claramente definido (por su edad, constitución genética, etc.).

Hay que indicar que para que una alimento pueda ser considerado “funcional” debe haber sido procesado, ya que muchos alimentos tienen de forma natural componentes que proporcionan un mejor estado de salud, pero son simplemente alimentos convencionales, de igual forma que los son otros alimentos con menor incidencia sobre la salud. Los principales métodos de procesado de los alimentos para la obtención de alimentos funcionales son: incorporar a un alimento convencional ingredientes que favorezcan la prevención de alguna enfermedad, eliminar algún constituyente de un alimento convencional con efectos negativos para la salud, incrementar la concentración de algún componente del alimento convencional que produzca efectos beneficiosos y aumentar la biodisponibilidad de algún componente del alimento convencional con efectos beneficiosos.

Los principales componentes alimentarios utilizados actualmente en la elaboración de alimentos funcionales son los siguientes:

  • Ácido oleico: Reduce el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Ácidos grasos poliinsaturados: Reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
  • Esteroles vegetales: Inhiben la absorción de colesterol y reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Calcio: Ayuda al desarrollo de los huesos y los dientes y previene la aparición de osteoporosis.
  • Fósforo y zinc: Ayudan al desarrollo de los huesos y mejoran el sistema inmunológico.
  • Yodo: Facilita la fabricación de hormonal tiroideas
  • Vitaminas A y D: Mejoran la función visual y la absorción de calcio respectivamente
  • Ácido fólico: Disminuye el riesgo de malformaciones en el tubo neural.
  • Péptidos: Tienen efectos antihipertensivos, antitrombóticos, antioxidantes y ayudan al sistema inmunológico.
  • Flavonoides y carotenoides: Disminuyen del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
  • Flavonoides: Reducen los síntomas de la menopausia.
  • Probióticos: Regulan el equilibrio de la flora intestinal, reducen la incidencia y duración de diarreas y favorecen la digestibilidad de la lactosa.
  • Fibra alimentaria: Reducen el riesgo de cáncer de colon y regula el equilibrio de la flora intestinal.

La legislación española y europea contempla que cuando se realicen afirmaciones relativas a que un alimento está enriquecido con algún componente, el envase debe contener obligatoriamente el etiquetado nutricional, indicando el aporte real del componente en ese alimento. Además, se establece que en la publicidad no se podrá declarar en ningún caso que un alimento funcional tenga propiedades terapéuticas o curativas sobre ninguna enfermedad. Las declaraciones que si están permitidas en la publicidad de estos alimentos son las siguientes:

  • Declaraciones nutricionales: Son aquellas en las que se afirma que un alimento posee propiedades nutricionales beneficiosas específicas. En la legislación figuran las declaraciones admitidas y las condiciones de las mismas (Ej: bajo en grasa, alto en vitamina A, bajo en sodio, etc.).
  • Declaraciones de salud: Son aquellas en las que se afirma que existe una relación entre un alimento y la salud. Para que se pueda hacer este tipo de declaración en la publicidad de un alimento es necesario que se demuestre científicamente que existe un efecto fisiológico beneficioso al consumir el alimento en una cantidad razonable.
  • Declaraciones sobre la reducción del riesgo de enfermedad: Son aquellas en las que se afirma que el consumo de un alimento reduce significativamente un factor de riesgo de aparición de una enfermedad.

Bibliografía:

  • Gil Hernández, A. 2004. Tratado de nutrición Tomo 2: Composición y calidad nutritiva de los alimentos.
  • Juárez Iglesias, M. y Perote Alejandre, A. 2010. Alimentos saludables y de diseño específico. Alimentos funcionales.
  • Mataix Verdú, J. 2015. Nutrición y alimentación humana: I. Nutrientes y alimentos.

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